Transportar viajeros y mercancías bajo el principio de seguridad, con una clara orientación al cliente, con la máxima calidad, eficiencia, rentabilidad e innovación, sobre la base del compromiso con la sociedad y el desarrollo de sus empleados. Ésa es la principal obligación y responsabilidad de Renfe como operador ferroviario. La organización apuesta, por lo tanto, por un modelo de gestión empresarial basado en un firme compromiso con el desarrollo de sus empleados, la sociedad y el entorno, a través de una estrategia que impulsa la sostenibilidad, la cultura y la ética, impregnando todos los niveles de la compañía y todos sus ámbitos de actuación.
Con la finalidad de impulsar de forma continua su compromiso con sus grupos de interés, la compañía ha diseñado y desarrollado en los últimos años una estrategia de Responsabilidad Empresarial denominada ‘Un tren de valores Renfe’. Un tren que va más allá de los objetivos económicos y cualitativos propios de cualquier compañía, abriéndose también a los aspectos sociales, medioambientales, culturales y éticos.
Alrededor de este tren de valores, Renfe ha elegido cuatro ejes en torno a los cuales se alinean todas las acciones de Responsabilidad Social que desarrolla la compañía y que se plasman en cuatro compromisos voluntarios:
“La Responsabilidad Empresarial es, además del cumplimiento estricto de las obligaciones legales vigentes, la integración voluntaria en su gobierno y su gestión, en su estrategia, políticas y procedimientos, de las preocupaciones sociales, laborales, medio ambientales y de respeto de los derechos humanos que surgen de la relación y el diálogo transparentes con sus grupos de interés, responsabilizándose así de las consecuencias y los impactos que se derivan de sus acciones.
Una empresa es socialmente responsable cuando responde satisfactoriamente a las expectativas que sobre su funcionamiento tienen los distintos grupos de interés».
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