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Descubre Liérganes - FEVE

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Liérganes atesora un excelente conjunto de edificios barrocos y neoclásicos; casonas montañesas y palacios indianos; iglesias, capillas, ermitas, puentes y molinos que se alternan; integrando con naturalidad estilos y épocas.

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Los testimonios más antiguos que encontramos en Liérganes son del siglo XVI. La sobria torre gótica de aspecto feudal ha sido abandonada en favor de la arquitectura renacentista. Se construyen palacios que todavía evocan a las torres medievales por tener gruesos muros, escasas ventanas y un hastial escalonado que recuerda a las almenas.

La segunda mitad del siglo XVI y los comienzos del XVII suponen la introducción del clasicismo en la arquitectura del Miera. En la primera mitad del siglo XVIII, el nuevo marco social y el regreso de los primeros indianos trajeron consigo la necesidad de una arquitectura menos austera y más pomposa. El objetivo era demostrar públicamente el éxito personal y el poderío social alcanzado.

Poco a poco se empieza a introducir en Liérganes el estilo barroco. Los edificios abandonan la austeridad clasicista, y se adornan con suntuosas columnas salomónicas cubiertas con decoraciones vegetales. prominentes aleros, frontones muy resaltados y recargados escudos nobiliarios.

A partir del siglo XVIII y fundamentalmente durante el XIX, los indianos que emigraron a América vuelven enriquecidos, y engrosan el patrimonio constructivo con nuevas tipologías de vivienda. Sus luminosas casas, con grandes miradores acristalados, y especies de árboles y plantas exóticas en sus jardines, van ocupando espacio en los diferentes barrios de Liérganes; simbolizando el éxito de quienes arriesgaron y volvieron prósperos a su aldea.

Con la apertura, en 1862, del Balneario para la explotación de las aguas de la Fuente Santa, Liérganes se irá convirtiendo en una auténtica “ciudad balnearia”. Al calor del floreciente negocio, se construyen hoteles, el teatro, el ferrocarril y numerosos chalets de veraneo. La burguesía, con sus modos y costumbres de ocio, empiezan a dar un aire de distinción y modernidad al municipio.

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La leyenda del hombre pez

El hombre pez de Liérganes, apodo de Francisco de la Vega Casar, es un ser legendario de la mitología de Cantabria. La leyenda, cuenta que, la víspera del día de San Juan del año 1674, Francisco se fue a nadar con unos amigos al Miera. El joven se desnudó, entró en el agua y se fue nadando río abajo, hasta perderse de vista. Según parece, el muchacho era excelente nadador y sus compañeros no temieron por él hasta pasadas unas horas. Entonces, al ver que no regresaba, le dieron por ahogado.

Cinco años más tarde, mientras unos pescadores faenaban en la bahía de Cádiz, se les apareció un ser acuático extraño, con apariencia humana. Cuando se acercaron a él para ver de qué se trataba, desapareció. La insólita aparición se repitió por varios días, hasta que finalmente pudieron atraparle, cebándole con pedazos de pan y cercándole con las redes.

Cuando lo subieron a cubierta comprobaron con asombro que el extraño ser era un hombre joven, corpulento, de tez pálida y cabello rojizo y ralo; las únicas particularidades eran una cinta de escamas que le descendía de la garganta hasta el estómago, otra que le cubría todo el espinazo, y unas uñas gastadas, como corroídas por el salitre.

Los pescadores llevaron al extraño sujeto al convento de San.Francisco, donde, después de conjurar a los espíritus malignos que pudiera contener, le interrogaron en varios idiomas sin obtener de él respuesta alguna. Al cabo de unos días, los esfuerzos de los frailes en hacerle hablar se vieron recompensados con una palabra: “¡Liérganes!”

El suceso corrió de boca en boca por la bahía de Cádiz y nadie encontraba explicación alguna al vocablo hasta que un mozo cántabro que había emigrado para trabajar en Cádiz, comentó que en Cantabria había un pueblo que se llamaba así. También el entonces secretario del San Oficio de la Inquisición, Domingo de la Cantolla, confirmó dicha afirmación ya que él era de allí.

A continuación, llegó la noticia a Liérganes para averiguar si había pasado algo extraño en los últimos años y desde Liérganes respondieron que únicamente se había registrado la desaparición de Francisco de la Vega, cinco años atrás. Entonces Juan Rosendo, un fraile del convento, acompañó a Francisco en un viaje de vuelta desde Cádiz hasta Liérganes para comprobar si era cierto que era de allí.

Cuando llegaron al monte que llaman de la Dehesa, a un cuarto de legua del pueblo, el religioso mandó al joven que se adelantase hasta él. Así lo hizo su silencioso acompañante, que se dirigió directamente hasta Liérganes, sin errar una sola vez en el camino; ya en el lugar, se encaminó sin dudar hacia la casa de María de Casar. Esta, en cuanto le vio, le reconoció como su hijo Francisco, al igual que sus hermanos que se hallaban en la casa.

Ya en casa de su madre, Francisco vivió tranquilo sin mostrar ningún interés por nada. Siempre iba descalzo, y si no le daban ropa no se vestía y andaba desnudo con absoluta indiferencia. No hablaba; sólo de vez en cuando pronunciaba las palabras "tabaco", "pan" y "vino", pero sin relación directa con el deseo de fumar o comer. Cuando comía lo hacía con avidez, para luego pasarse cuatro o cinco días sin probar bocado. Era dócil y servicial; si se le mandaba algún recado lo cumplía con puntualidad, pero jamás mostraba entusiasmo por nada. Por todo ello se le tuvo por loco hasta que un buen día, al cabo de nueve años, desapareció de nuevo en el mar sin que se supiera nunca más de él.

Lugares de interés

  • Ecomuseo-Fluviarium de la Montaña y Cuencas Fluviales Pasiegas
    Centro de Interpretación ubicado en el centro de Liérganes que traslada al visitante la riqueza y valor del patrimonio natural y etnográfico de las cuencas fluviales pasiegas. El Ecomuseo reproduce una cabaña pasiega con detalles exteriores e interiores y referencias a los útiles cotidianos. Un área muy atractiva es su Fluviarium: conjunto de acuarios que reproducen el hábitat de un río cantábrico, con sus especies más emblemáticas. Aquí el visitante puede observar ejemplares vivos de nutria, salmón, trucha, lamprea, galápago europeo y anguila, entre otras especies.
  • El puente de Liérganes
    Construido en el año 1606 con piedra del propio río. De apariencia esbelta y ligera, tuvo un gran valor estratégico, ya que conectaba la comarca con el Camino de Castilla, hacia el Portillo de Lunada. Al lado del puente podemos contemplar uno de los molinos mejor conservados de Liérganes. Fue construido en 1667 y cuenta con una planta rectangular y arcos de medio punto para la entrada y salida de aguas. Estuvo en uso hasta finales del siglo XIX y actualmente alberga el Centro de Interpretación de la leyenda del hombre pez.

Fiestas

Liérganes celebra en julio y agosto San Pantaleón y San Pedruco.

La festividad de Nuestra Señora de Amparo tiene lugar en septiembre.

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