Cordoba

Patricia y sultana

 

 

Visitar Córdoba es descubrir una ciudad que fue el centro de potencias mundiales por su riqueza y diversidad cultural. Cuna de algunos de los mejores filósofos, escritores, humanistas y científicos de la historia, aquí verás una auténtica fusión de tradiciones musulmanas, sefardíes y cristianas.

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Córdoba cuenta con un casco histórico de tal belleza por su conjunto monumental, que ha recibido el reconocimiento de Patrimonio Histórico de la Humanidad por la Unesco, de hecho, puede presumir de ser la ciudad que más títulos ostenta de este tipo.

Es aquí donde está la joya de la corona, la Mezquita – Catedral, un lugar tan especial que es difícil de describir, no sabrás si admirar los arcos blancos y rojos, la ornamentación, la luz que se cuela por sus vidrieras o la superposición de estilos artísticos. Sin embargo, es en su Patio de Naranjos donde el tiempo se detiene escuchando el agua de las fuentes entre el sol y la sombra colándose por las hojas de los árboles.

Los patios cordobeses son el epicentro de las casas, donde se vive y se comparte, engalanados de flores, se abren al público en primavera. Para contemplar su belleza nombrada Patrimonio Inmaterial de la Humanidad en cualquier momento del año, entra en casas como las de las Cabezas o palacios como el de Orive o Viana.

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Los colores no solo resaltan en los patios, sino también por el entramado de sus calles. Cualquier sitio es digno de fotografiar por la judería, desde el Zoco hasta la Sinagoga, aunque desde la Calleja de las Flores tienes un selfie perfecto con el Campanario de la Mezquita de fondo.

En Córdoba encontrarás tesoros monumentales de diferentes épocas que la hacen única. Adéntrate en el segundo teatro más grande del Imperio romano, en los Baños califales o en el conjunto del Alcázar y las Caballerizas Reales, dónde nació la raza del caballo andaluz.

Alejándote del centro y cruzando el Puente Romano flanqueado por la Torre islámica de la Calahorra y la Puerta Renacentista, te espera el cauce del Río Guadalquivir, su isla de esculturas y los molinos que antaño movían sus aguas.

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Para poner la guinda a este lugar de ensueño, no te pierdas la ciudad palatina de Medina Azahara, muy cerca de la ciudad entre el valle del Guadalquivir y las montañas de Sierra Morena, este complejo arqueológico te enamorará.

El buen tiempo invita a perderse entre parques, jardines y museos mientras refrescamos alma y cuerpo como ya hacían los romanos con mazamorras a base de pan y aceite de oliva de la tierra, o salmorejos y gazpachos a los que se sumó el ingrediente estrella tras encontrar América, el tomate.

Hay un sinfín de museos que puedes visitar, desde el Arqueológico situado en un hermoso palacio renacentista y sobre las ruinas del Teatro romano, hasta el del pintor Julio Romero de Torres o el Centro Flamenco Fosforito de la Posada del Potro.

El flamenco y la guitarra tienen un protagonismo especial en la ciudad en esta época del año, con la Noche Blanca por donde han pasado artistas como José Mercé o Estrella Morente o el Festival Internacional de este instrumento de cuerda.

Córdoba cuenta con un buen conjunto de zonas verdes entre parques y jardines, puedes perderte en el laberinto de la Alameda del Obispo o enamorarte de las vistas del conjunto histórico monumental cordobés a orillas del Guadalquivir en el Parque de Miraflores.

Aprovecha las noches cordobesas para ver lugares majestuosos como los jardines del Alcázar Real, donde embriagarte de olores, sonidos y luces en su mágico espectáculo, así como la Mezquita y Medina Azahara a luz de la luna.