¿Qué ver en Cuenca? ¡Descúbrelo!

 

Enclavada entre las hoces de los ríos Júcar y Huécar, la capital conquense es digna merecedora de su título de Patrimonio de la Humanidad. Apéate del tren y enamórate de sus callejuelas de piedra y de su apacible entorno natural.

¿Estás listo para conocer todo lo que esta preciosa ciudad tiene para ofrecerte? ¡Sigue leyendo y descubre qué ver en Cuenca.

Cuenca: Patrimonio de la Humanidad

Los encantos de Cuenca son casi innumerables. Es una de las 15 ciudades españolas reconocidas como Patrimonio de la Humanidad y sus calles te trasladarán inmediatamente a otras épocas. Sumando una gastronomía exquisita a su imponente belleza, Cuenca se alza como un destino imprescindible. Y es que si algo caracteriza a Cuenca, es su patrimonio histórico. Está perfectamente
conservado y se encuentra, en su mayoría, en un peñón rocoso, haciendo a esta ciudad tan especial.

  • De origen gótico popular, las archiconocidas Casas Colgadas se asoman al río Huécar desde sus balcones voladizos de madera. ¿Te apetece conocerlas por dentro? Pásate por la de la Sirena, que acoge un mesón en el que podrás saborear la comida más típica de la zona, o por las dos Casas del Rey, donde te espera el Museo de Arte Abstracto español.
  • Si eres de los que no puedes salir de casa sin la cámara, acércate al puente de San Pablo y consigue la mejor instantánea. Deléitate con las vistas hacia el Parador, el río y las Casas Colgadas y escucha el sonido del agua recorriendo el río.
  • La Plaza Mayor es una de las más bonitas y monumentales de la región. Aprovecha para regalarte un aperitivo en una de sus múltiples terrazas y disfruta de las vistas a la hermosa fachada del ayuntamiento, un edificio de estilo barroco de los tiempos de Carlos III. Además en esta plaza te esperan también el Convento de las Petras y la impresionante Catedral de Nuestra Señora de Gracia.
  • No te olvides de la Catedral de Santa María y San Julián, el templo religioso más importante de esta ciudad. Construida en el S.XII, la catedral de Cuenca fue la primera gótica en Castilla junto con la de Ávila, y cuenta con una impresionante fachada gótica. Una visita que no te puedes perder y que te trasladará inmediatamente a la época medieval.
  • El barrio de San Martín sin duda también merece tu atención. Sus viviendas tradicionales, comúnmente conocidas como rascacielos,  parecen flotar en la propia montaña que podrás admirar desde la orilla del río Huécar.
  • La Ciudad Encantada es un pintoresco sendero situado dentro del Parque Natural de la Serranía. El recorrido lleva solamente 90 minutos en los que podrás observar curiosas formaciones de rocas que le han dado al parque su nombre. ¡Un plan diferente que seguro que te encanta!
  • Pon el broche de oro en el Convento de San Pablo, una edificación del siglo XVI que aúna arte gótico y renacentista. Maravíllate con el entorno natural que envuelve el que hoy es Parador Nacional de Turismo, situado en un promontorio de la hoz del Huécar. Además para llegar te recomendamos que cruces el puente de San Pablo y disfrutes de las impresionantes vistas que tendrás desde sus más de 60 metros de altura. 

Cuenca y sus ríos

Es hora de alejarse un poco del casco urbano. Recarga las pilas (¡y los pulmones!) con un paseo a lo largo del río. Y es que si algo caracteriza a esta ciudad y a su precioso casco histórico es su privilegiada ubicación, rodeada por las hoces del río Júcar y el Huécar.

Por eso, no te puedes perder el paseo del Huécar. Empieza tu marcha por la ribera del Huécar y pasa por debajo del Puente de la Trinidad, donde se junta con su hermano mayor, el Júcar. Su parque fluvial es una invitación al descanso, en el que además podrás disfrutar de unas vistas a las casas colgadas y a los rascacielos de San Martín.
En otoño, Cuenca vive una explosión de luz y de color. Recorre la serranía desde la ribera del río y déjate envolver por el paisaje de hojas doradas, rojas y cobrizas.

La Semana Santa de Cuenca

Declarada de Interés Turístico Internacional, la Semana Santa de Cuenca deslumbra por su belleza.

Numerosas procesiones de siglos de tradición recorren las calles del casco histórico de Cuenca. Por su popularidad y singularidad, destaca la procesión “Camino del Calvario”, conocida popularmente como las Turbas, en la madrugada del Viernes Santo. Las turbas aparecen como "actores" encargados de representar la burla que sufrió Jesús camino de la cruz. Durante el recorrido se producen momentos de estruendo producido por tambores y clarines, que contrastan con otros de absoluto silencio.

Viaja en Ave o Avlo a Cuenca y disfrutar de una Semana Santa única.

¿Cómo llegar a Cuenca en tren?

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