PARA FABRICAR O TRANSFORMAR UN TREN SE NECESITAN UNA ENORME CANTIDAD DE PIEZAS Y MATERIALES. TODAS ELLAS SON CUSTODIADAS EN LOS ALMACENES DE CADA UNA DE LAS BASES DE MANTENIMIENTO QUE CONFORMAN NUESTRA RED INDUSTRIAL.  ROBOTIZAMOS EL PRIMERO DE ESTOS ALMACENES EN MÁLAGA EN 2007. TE CONTAMOS MÁS. 

Para fabricar o transformar un tren se necesitan una enorme cantidad de piezas y materiales como pueden ser: tuercas, arandelas, tornillos válvulas y muchas más. Todas ellas son custodiadas en los almacenes de cada una de las bases de mantenimiento que conforman la red industrial de Renfe. La compañía robotizó su primer almacén en 2007. Y lo hizo en Málaga, coincidiendo con el inicio de la fabricación de los primeros trenes de alta velocidad s-130 en la Base de Mantenimiento Integral (BMI) de Málaga. El 18 de enero de 2007 un robot almacenaba la primera caja del almacén. 

La persona encargada de la gestión del almacén de la BMI de Renfe en Málaga es María del Carmen Riviriego. Ella y su equipo trabajan cada día para mantener a punto el robot que les permite organizar de la manera más eficiente posible, las más de 3.000 cajas y 1.000 palés que llenan este gran almacén malagueño.

 

El almacén robotizado, funciona a través de un programa informático específicamente diseñado para estas tareas, en el que se da entrada y salida a todo el material que el taller necesita para realizar las reparaciones y transformaciones de los trenes. El robot está sincronizado con el programa informático que se utiliza en el taller. A través de este programa se lanza una orden al robot, que se encarga de buscar la pieza solicitada o de guardar aquella a la que se acaba de dar registro de entrada. Es el propio robot el que coloca las piezas por orden de caducidad o entrega, aquellas que se han almacenado primero para evitar el desgaste de estas. Evita todo el proceso manual de organizar, guardar, subir, buscar, realizar inventario…

 

Robotizamos nuestro primer almacén en 2007, en la Base de Matenimiento Integral de Málaga. Un salto en eficiencia para la organización diaria de más de 1.000 palés y 3.000 cajas. 

El almacén está continuamente en funcionamiento, recibe visitas y pedidos de todo tipo, como puede ser un camión con aires acondicionados para las cabinas de los trenes que se reparan en la BMI de Málaga o la creación de un pedido que se necesita desde otro almacén como puede ser el de Renfe en Barcelona. Gracias al complejo programa informático que se comparten con otros almacenes se puede ver la disponibilidad de piezas y después preparar el envío.

 

¿Cómo era la vida antes del almacén robotizado?

Un almacén antes tenía unas mesas enormes con una serie de cajones en las que se hacía inventario de todo lo que entraba y salía mediante fichas de papel en las que a mano se anotaba en un color lo que entraba y en otro lo que salía. Para trabajar con las estanterías, se utilizaban carretillas y escaleras. Todas las gestiones se realizaban por teléfono. En resumen, el trabajo era muy complejo. En el año 87 llegó el primer ordenador y se comenzó a funcionar con un sistema nuevo de gestión integral de almacenes.
Los empleados fueron adaptándose poco a poco a esta nueva vida, ellos sabían que cualquier avance tecnológico sería bueno para mejorar sus condiciones laborales. Nuestros empleados consiguieron adaptarse a todos estos cambios, porque está claro que para que el almacén funcione de forma óptima no basta solo con estar todo bien automatizado, sin el talento de las personas que trabajan allí no sería posible. Es mérito de todos los empleados que esté todo tan organizado y al día. Sin ellos la actividad del taller se pararía.