El flamenco de artistas emergentes resuena en unas caballerizas del siglo XVI, una hermandad prístina de esclavos negros se actualiza y un restaurante pasa los ingredientes del pueblo por el tamiz de la alta cocina. En la capital andaluza, lo tradicional se perfecciona.

Nuestra historia está ligada a la de millones de personas que tienen el tren como un icono nostálgico, pero también un símbolo de avance hacia el futuro. Hemos rescatado las fotografías que marcan este recorrido de innovación en estos 80 años.