La tradición se engrandece con la vanguardia. Porque, más allá del Alcázar, El Greco, los damasquinados y mazapanes, en la fusión con lo más actual la ciudad castellanomanchega se convierte en un destino contemporáneo.

Más allá del acueducto y el cochinillo asado, Segovia puede presumir de una creatividad contemporánea trepidante. Arte, diseño y una cita literaria imprescindible: hay festival, donde las letras se funden con el lenguaje plástico. 

Algo tendrán los atardeceres junto al río Oñar para que la ciudad multiplique su belleza al atardecer. Solo hay que sumar los dulces de Jordi Roca y el escudo frente a la indiferencia se multiplica.

 

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