Mantequilla, trufa negra, el sempiterno torrezno... La ciudad castellano-leonesa acumula una rica tradición gastronómica; pero también un románico único y un poético río que se integran en la rutina diaria de los sorianos.

 

Texto Pacho G. Castilla


No resulta sencillo encontrar hueco en la terraza de Mantequerías York. También hay que tener algo de paciencia si de lo que se trata es de, por ejemplo, comprar alguna de sus famosas costradas sorianas, un postre típico elaborado con láminas de hojaldre, crema pastelera y nata, y uno de sus productos estrella. Pero merece la pena intentarlo. Sobre todo, a la hora del desayuno, y así probar su tostada “de pan de molde artesano (dos dedos de grosor) con mantequilla de Soria y mermelada”, precisa Iván Gómez Domínguez, responsable de esta pastelería/cafetería que fundó Victorino Martínez en 1957, y que elabora su propia mantequilla, uno de los productos imprescindibles en la despensa de los hermanos Roca. “El verdadero secreto está en la gran calidad de los pastos que alimentan las dos razas de vacas, frisona y pardo alpina, dando una leche extraordinaria para la elaboración de nuestra mantequilla”, afirma Gómez Domínguez.

Hasta 400 testimonios de arte románico ofrece la provincia de Soria. Un increíble acopio de patrimonio que en la capital encuentra el mejor de los reclamos, con construcciones como la concatedral de San Pedro, las iglesias de Santo Domingo y San Juan de Rabanera o, ya junto al Duero, el monasterio de San Juan de Duero, “único en el mundo, ya que presenta cuatro soluciones distintas de arcos”, precisa el arquitecto Carlos Mínguez, impulsor de Dauria Suites, aparta-hotel enclavado en el que fuera convento de San Francisco. Un patrimonio que se completa con el renacentista Palacio de los Condes de Gómara, un edificio que “nadie se espera que esté aquí”, prosigue Mínguez, quien, para captar toda la magia monumental de la ciudad, sugiere también realizar “una ruta nocturna para ver todos estos edificios iluminados. Se pueden recorrer andando perfectamente... y en muy poco tiempo”.

Tradición respira el restaurante El Tilo de Vallecas, pese a que abrieron hace apenas un par de años y a los modos rompedores que imprime su joven chef, Alba de Pablo. Y es que la cocinera ha “vivido encima” de Casa Vallecas, el aclamado restaurante en Berlanga de Duero (Soria) que abrió su abuelo en los años 50 primero como cantina y tienda de ultramarinos, y que luego, ya como complejo hostelero, dirigió su padre. Alba quiso estudiar “en el paraíso gastronómico de San Sebastián” pero decidió regentar su primer restaurante en la capital, ya que “los pueblos van a menos”. Aquí, busca “un equilibro entre las estrellas Michelin (ha pasado por Aponiente y El Celler de Can Roca) y la cocina familiar de siempre”, sin olvidar nunca cuál es su zona de confort: “Setas, trufa y caza son los productos con los que mejor nos sentimos, aunque imprimimos nuestro estilo”.

“Soria es una ciudad para poetas”. Lo decía Antonio Machado junto a las escalinatas de la ermita de San Saturio, otro bellísimo ejemplo de cómo el románico campa aquí a sus anchas. Este pequeño templo que parece surgir de las rocas es destino obligado del vespertino paseo por los márgenes del río Duero, al pie de la ciudad, que los locales realizan de forma recurrente. Un camino marcado por la lírica (Gustavo Adolfo Bécquer o Gerardo Diego así lo constataron). Un entorno “de una belleza que rompe el silencio”, como asegura el escultor Ricardo González, ya que “son lugares para meditar, ser y pensar, sitios para sentirte vivo en esperanza y libertad”.

La literatura conforma el argumento de una ruta por la ciudad en torno a la escultura, y que arranca... junto al Duero, claro. En sus márgenes, y en otros puntos de la ciudad, en los últimos años se ha celebrado el ‘Simposio Internacional de Escultura’, que ha permitido que diferentes artistas nacionales e internacionales elaboren in situ 22 obras. Unos encuentros comisariados por Ricardo González, autor de obras que se confunden con los rincones y la historia de la ciudad. Esculturas como la de Gerardo Diego, en el Casino Amistad Numancia, “donde, además de tocar el piano, este poeta llevó a cabo una labor cultural excepcional”; o la de Bécquer, junto al monasterio de San Juan de Duero; la de Machado, en el Instituto que toma su nombre, o la de Leonor Izquierdo, junto a la puerta de la Iglesia de Santa María la Mayor, donde se casó con Antonio Machado. “Al estar junto a ellas sientes su aliento, el alma del personaje entra en ti formando parte en ese singular momento de tu vida”, asegura el escultor.

"Soria es de inviernos fríos y veranos cálidos. Por eso, es tierra ideal para albergar este diamante de la cocina”. Lo confirma, aludiendo a la trufa negra, Blanca López, CEO de Espora Gourmet, empresa que trabaja con innovadores técnicas de conservación para mantener la calidad y el aroma de la codiciada ‘Tuber Melanosporum’, y que, además, crea productos únicos, como las perlas de trufa o el caviar de trufa. “Los chefs sorianos saben cómo trabajar la trufa, para que no pierda su aroma ni su sutil sabor”, asegura Blanca López, quien sugiere una suculenta ruta de tapas por la ciudad con paradas en La Gastro Tasquita (Cortes de Soria, 1), Trashumante (Eduardo Saavedra, 4), El Kiosko (Alameda de Cervantes, s/n), La Cepa (Medinaceli, 8), El Ventorro (Av de Mariano Vicén, 33), en cuyas cartas aparece el obligado, exquisito y excepcional torrezno (o torrenillo), embajador gastronómico de las gastronomía soriana,

Es el primer hotel ‘passivhaus’ de Soria, uno de los más rigurosos estándar de construcción energética eficiente. El edificio (prefabricado) del hotel Cortabitarte buscó respetar el entorno en el que se encuentra, la comercial calle del Collado, repleta de edificios del siglo XIX con sus característicos balcones. Ya en el interior, cuelgan cuadros (a la venta) de artistas que pertenecían a la galería (ya cerrada) que dirigió el promotor de este establecimiento, Enrique Jiménez, y que, en su momento, trajo a la ciudad “lo mejorcito” del arte contemporáneo (Andy Wharhol, Lita Cabellut, Rafael Canogar...), por lo que el cuidado criterio estético inunda cada una de sus 51 habitaciones.

Trenes del servicio Regional Express enlazan Madrid con Soria en los dos sentidos de la relación.