Madrid, una ciudad
que es como un
libro abierto
Su historia está ligada, desde el siglo de Oro, a la vida y los relatos de no pocos escritores. Una esencia que, hoy en día, se expande en librerías de barrio o renovados cafés literarios, y amplía su riqueza con las voces de autores llegados de otras tierras.
Texto: PACHO G. CASTILLA
Una de las casetas de la popular y centenaria Cuesta de Moyano, donde se “refugian” amantes y coleccionistas de libros de segunda mano.
El interior de la Librería Bardón, una de las más antiguas y bonitas de Madrid regentada actualmente por Alicia y Belén Bardón, nietas de su fundador.
La escritora y gestora cultural Eva Orúe. Esta zaragozana es la primera mujer que ostenta el cargo de directora de la Feria del Libro de Madrid en sus 80 años de historia.
Madrid es para la literatura iberoamericana lo que Miami para la música latina”. Eva Orúe, directora desde 2022 de la Feria del Libro de Madrid (ferialibromadrid.com) recurre a esta frase de un conocido suyo para definir lo que considera como “el fenómeno más relevante de los últimos tiempos” en el panorama de las letras de la ciudad. Y es que, recuerda, hoy en día, la capital es “el hogar de decenas de autores iberoamericanos de primerísimo nivel que nos han completado y mejorado: Jorge Volpi, Juan Gabriel Vásquez, Sergio Ramírez, Gioconda Belli, María Fernanda Ampuero...”.
Interior de la Casa del Lector, en Matadero Madrid, un espacio donde, como asegura Andrea Stefanoni, de la librería La Mistral, “la literatura dialoga con el arte y el cuerpo”.
Este es, sin duda, el penúltimo de los argumentos que confirma la permanente vocación literaria de un Madrid que se convirtió en un personaje más de las novelas de Benito Pérez Galdós, Mariano José de Larra o Almudena Grandes, entre muchísimos otros. O que fue el escenario donde brotaron espacios que se convirtieron en icónicos al calor de memorables encuentros de escritores: desde el Café Pombo, con esa tertulia que promovió Ramón Gómez de la Serna e inmortalizó en cuadro José Gutiérrez-Solana, hasta el Café Gijón, que hoy languidece, pero que fue, durante medio siglo, clave en la vida cultural madrileña.
Una ciudad que cuenta hasta con distrito literario propio –el Barrio de las Letras, donde residieron Miguel de Cervantes, Quevedo, Góngora y Lope de Vega–, punto de partida del recorrido en torno a las letras que propone Andrea Stefanoni. Hace casi cinco años llegó desde su Buenos Aires a “ese Madrid que se escribe sin pedir permiso”. Al poco tiempo, abrió La Mistral (Tr.ª del Arenal, 2). “Más allá de la compra, me gusta que los lectores sientan que las librerías siguen siendo lugares donde algo sucede”, señala esta escritora, quien hace apenas unas semanas y con la intención de que “la literatura dialogue con el arte”, inauguró “un pequeño teatro en Puerta del Ángel”: el Espacio Mistral (Av. de Portugal, 137), con “unas hermosas butacas recuperadas de un cine que cerró en Soria”, precisa.
El patrimonio literario de la ciudad, recalca Stefanoni, no solo está “en los nombres grabados en mármol”, como los de la calle de las Huertas. Y apela a “la literatura que se lee en plazas, bibliotecas de barrio, vagones de tren, librerías pequeñas donde los lectores se reconocen entre sí”. Espacios como los que recomienda: Librería Pérgamo (Gral. Oráa, 24), donde “te atienden libreros increíbles con los que te quedarías hablando toda la tarde”; Celama (Don Ramón de la Cruz, 93), “la nueva librería de la ilustradora Andrea Reyes, que es como entrar en un cuento”; o Crazy Mary Librería & Co (Echegaray, 32) –“no me la perdería”, dice. Una lista –siempre incompleta, debido a la amplísima oferta–a la que podrían sumarse, por ejemplo, In-Verso (Augusto Figueroa, 21) o Amapolas en Octubre (Pelayo, 60).
Interior de la bellísima Librería Miguel Miranda, especializada en incunables y primeras ediciones.
Aunque para Stefanoni “la faceta literaria de Madrid que menos se cuenta es la ciudad escrita desde la migración, desde los márgenes, desde lo cotidiano”. Precisamente esa “interculturalidad, además de la onda bohemia del rastro”, fue lo que animó a Agustina Belén Barbosa –también argentina– a abrir en Lavapiés, junto a su pareja Dani, Mansilla Café y Libros (Embajadores, 26). Desde aquí, ofrecen una mirada contemporánea de aquellos míticos cafés literarios, que incluye “muebles de traperos y de asilos en demolición” y café de especialidad. Ella lo tiene claro: “De todos los recorridos que se deben hacer en Madrid, el que más me conmueve es el mío”. Caminos propios que permiten abrirse a proyectos literarios muy diversos. Es el caso de los trayectos que Miguel Miranda y Luis Bardón emprendieron en los años 40 con sendas librerías anticuarias, y que hoy sus nietos siguen regentando: Librería Miguel Miranda (Lope de Vega, 19) y Librería Bardón (Plaza de San Martín, 3).
Andrea Stefanoni, en La Mistral, donde “los libros se piensan como una forma de conversación y no de acumulación”.
En Crazy Mary Librería & Co, que abrió en mayo de 2021 en el Barrio de Las Letras, se declaran amantes de “las pequeñas editoriales y las ediciones hechas con mimo”.
Alicia y Belén, nietas de Luis Bardón, se ocupan de un bellísimo espacio donde “vendemos cultura, historia y, como en casi todas las áreas del coleccionismo, emoción”, afirma Alicia, delante de las estanterías de madera donde se apilan libros antiguos, incunables que esperan ser “rescatados” por coleccionistas. “Nos mueve el amor por los libros, y no solo por la literatura como expresión de experiencias, ideas o emociones”. Una visión cercana a lo romántico, que también se respira en “la calle más leída de Madrid”, como así se refería Francisco Umbral a la Cuesta de Moyano, y que este año ha cumplido un siglo de vida. “El librero de Moyano es muy especial, más sacrificado que el que está en una tienda cerrada”, asegura Lara Sánchez, fundadora de la asociación Soy de la Cuesta, quien recuerda que tan solo hay, en Europa, un espacio similar a este: los ‘Bouquinistes’ de París, junto al Sena. Y es la razón por la que reclama: “No debemos dejar que el centro de las ciudades haya solo espacios con franquicias sin personalidad. Moyano es uno de los lugares que otorga personalidad”.
Una simple calle separa Moyano del parque de El Retiro, donde en 2026 la Feria del Libro celebrará su edición 85. “Es la historia de un éxito a contracorriente, porque hablamos de libros”, dice Eva Orúe, asegurando: “Los madrileños mantienen una relación emocional con su Feria”. Tal vez porque también la poseen con los libros.
In-Verso, en el barrio de Chueca, concede un protagonismo especial a la poesía.
Amapolas en Octubre se presenta como “una librería con alma de novela”.
Desde hace dos décadas, en Madrid se celebra, el 23 de abril, La Noche de los Libros. Un evento que el próximo año se renueva con un festival literario que, durante cuatro días, programará 300 actividades en librerías, bibliotecas y espacios al aire libre de 60 municipios madrileños.
Es una de las más antiguas que se celebran en España (su primera edición fue en 1977). Un evento cultural en torno a los libros de segunda mano que tiene lugar durante el mes de mayo en el céntrico Paseo Recoletos. Organizada por la Asociación de Libreros de Lance, es lugar perfecto donde encontrar ejemplares descatalogados y rarezas.
Ubicado en Matadero Madrid, cuenta con ocho mil metros cuadrados destinados a talleres, exposiciones y otras actividades literarias. Su objetivo es claro: que sean los propios lectores quienes ayuden a “definir los caminos del universo de la lectura”.
En la actualidad, cerca del 95% de los kilómetros que recorren los trenes de Renfe lo hacen alimentados con energía eléctrica de origen 100% renovable.