Madrid, la vida tras el Paisaje de la Luz


DESDE EL PASEO DEL PRADO AL PARQUE DEL BUEN RETIRO, LA CAPITAL YA ES PARTE DE LA LISTA DEPATRIMONIO MUNDIAL DE LA UNESCO. PERO DETRÁS DE ESE LEGADO HISTÓRICO Y ARTÍSTICO AHORA PROTEGIDO, TAMBIÉN HAY RESTAURANTES, NEGOCIOS E HISTORIAS PERSONALES PARA CONOCER MÁS A FONDO EL DÍA A DÍA DEL MADRID MÁS LUMINOSO.

 

Texto: Carol López / Fotos: Carlos Luján

Por fin podemos decir, con más deje castizo que nunca, aquello de “De Madrid al cielo”. La frase –que lleva siglos escrita a fuego en el imaginario colectivo de madrileños y forasteros– cobra pleno sentido desde el pasado 25 de julio, fecha en la que Madrid entró a formar parte de la lista de Patrimonio Mundial de la Unesco. El Paseo del Prado y el Parque del Buen Retiro son los enclaves que se han hecho con el título. Aunque la distinción reconoce los valores de este espacio concreto –bautizado para la candidatura como Paisaje de la Luz–, el entusiasmo por la entrada de la capital en la lista de los tocados por la Unesco contagia todo el sentir de un Madrid dispuesto a conquistar la eternidad.

El barrio que Carlos III engalanara para poner Madrid al nivel de las grandes urbes de finales del XVIII constituye un destino turístico en sí mismo no solo para los visitantes –tres millones de viajeros exploran esta zona cada año, unos ocho mil al día–, sino también para los madrileños. Pasear y disfrutar ese Madrid auténtico y de belleza infinita que se extiende en el perfecto rectángulo imperfecto trazado entre la fuente de Cibeles, la Estación de Atocha, la Puerta de Dante del Retiro y la Casa Árabe supone “un privilegio”, dice Maite G. Tejedor, diseñadora de joyas de Ginger & Velvet, vecina de este área de la capital. Pero lo es sobre todo para los madrileños, por vivir “a pocos minutos de un espacio venerado por turistas que recorren miles de kilómetros para poder disfrutarlo durante solo unas horas”, asegura.

El Palacio de Cristal del Parque del Retiro, construido en 1887 para una Exposición Universal, acoge hoy muestras de Arte Contemporáneo del Museo Reina Sofía

El monumento a Francisco de Goya, obra de Mariano Benlliure, preside la entrada norte al Museo del Prado. Al fondo, la Iglesia de los Jerónimos.

ARQUITECTURA DE LA ILUSTRÁCIÓN Y DE LOS SIGLOS XIX Y XX

El Paisaje de la Luz congrega un centenar de joyas de nuestro Patrimonio: el estanque del Buen Retiro, las fuentes de Neptuno y Cibeles, el Círculo de Bellas Artes, los museos Reina Sofía, Prado y Thyssen-Bornemisza, la Iglesia de San Jerónimo, la Casa Árabe, el Palacio de Cristal, la Casita del Pescador del Retiro, la Estación de Atocha, las ruinas de la ermita de San Isidoro, las casetas de la Cuesta de Moyano, la Bolsa… “Es un Madrid bohemio donde, además de los grandes museos, las tiendas de toda la vida conviven con nuevas propuestas de diseñadores, cafés de especialidad, bares castizos, callecitas encantadoras…”, dice Alexis Rodríguez, propietario de la tienda de ropa y calzado Tipi Shop.

Un barrio “de sus vecinos” que sorprende a cada paso a todo el que se anima a explorarlo. “Ofrece algo muy diferente a lo que se puede encontrar en zonas comerciales como las calles de Serrano o Fuencarral”, dice Alexis. “El que viene es porque busca algo con personalidad y diferente”. Como la pastelería Motteau (San Pedro, 9), que él recomienda apasionadamente. “Es un local enano pero siempre hay cola. Su filosofía es la que define a todas las propuestas de esta zona: menos es más”.
 

Alexis Rodríguez, propietario de Tip Shop. “Inspirado por el western, la ropa de trabajo y militar, me he especializado en marcas de moda y calzado que transmiten una historia. El cliente de Tipi Shop se preocupa por el estilo, la comodidad y la durabilidad”, dice.

Patio de la ampliación del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, proyectada por el arquitecto Jean Nouvel

VEINTE MONUMENTOS NATURALES Y 23.000 ÁRBOLES 

El valor del patrimonio se multiplica hasta el infinito gracias a la presencia de prodigiosos tesoros botánicos como los imponentes ahuehuete, eucalipto azul, tejo, cedro del Líbano, ginkgo, arce plateado o el ilustre almez de la Plaza de Murillo, que se yergue entre el Museo del Prado y el Real Jardín Botánico marcando el epicentro del primer paseo arbolado del mundo. Junto a los 23.000 árboles que se congregan en el territorio del Paisaje de la Luz –una reserva natural en el corazón de Madrid que dota a los ciudadanos de interesantes posibilidades ecológicas en el día a día–, la estampa idílica de estos seres sublimes apela al valor de una vida en contacto con la naturaleza. “Merecen una visita el olmo del Cáucaso, con sus majestuosos 43 metros de altura; el cercano ciprés de más de 325 años; y el árbol de hierro persa, cuya madera se hunde en el agua”, sugiere Mariano Sánchez, Jefe de la Unidad de Jardinería y Arboricultura del Real Jardín Botánico.

Tesoros que constituyen un documento histórico tan valioso como Las Meninas del Prado, el Péndulo de Foucault del Real Observatorio Astronómico, el Guernica del Reina Sofía o las vidrieras del Banco de España. Estos 20 árboles singulares, desde hace siglos, son testigos mudos sin los que este paisaje urbano no sería el mismo y que animan a quien lo recorre a establecer una relación con el mundo mediante lazos sensoriales y emocionales. “Todo aquel que pasa por debajo de sus copas sale relajado”, dice Mariano Sánchez, aludiendo al potencial de esta fantástica arboleda como punto neurálgico de esa biofilia cada vez más anhelada entre los que viven en grandes urbes.

LUZ, CONOCIMIENTO, ARTE Y NATURALEZA


El Paisaje de la Luz convoca “la claridad de los cielos de Velázquez, el sentimiento de las palabras de Calderón, la cadencia clásica de la arquitectura de Villanueva y la belleza de la flora de Mutis”, dice el Manifiesto en el que el consejo Cívico y Social plasmó el espíritu de la candidatura. Es “una mancha verde en el corazón de Madrid que convierte el espacio en un potente foco de luz y conocimiento y que ha evolucionado desde el siglo XVI manteniendo su esencia”, sigue el Manifiesto. Y también un destino efervescente y cosmopolita con una oferta lúdica que logra que el latido tan personal de Madrid palpite con ímpetu en esta zona por descubrir. Restaurantes, tiendas de diseño, librerías, cafés, galerías de arte, hoteles, spas y espacios wellness, callejuelas en las que perderse sin rumbo… “Yo pondría #arte, #cultura y #puravida”, nos dice Maite G. Tejedor cuando le preguntamos con qué tres hashtags etiquetaría una foto del barrio en sus redes sociales. Nosotros añadimos #deMadridalCielo y #eternidad.


 

Florida Park

Tapas, cócteles, street food, cocina de mercado y picoteo deluxe se suceden en los cinco espacios gastronómicos de este emblemático destino dentro del parque del Retiro.

En La Sala, una cena con espectáculo de cabaret posmoderno en vivo pone el colofón a una experiencia de ocio 360º.
Paseo de Panamá, s/n. El Retiro.

 

Kiosco La Rosaleda

No es solo la carta. Es, sobre todo, el sitio: disfrutar de una hamburguesa o de un bocata de calamares frente a la Rosaleda creada en 1915 por Cecilio Rodríguez, Jardinero Mayor del Retiro. Tras la sobremesa, nada como perderse entre sus más de 4.000 rosales.
Paseo del Uruguay, 3. El Retiro.
 

 

Restaurante Florida Park en El Retiro

Iván Cerdeño, el chef con estrella Michelin de El Pabellón de Florida Retiro

Mandarin Oriental Ritz

Un spa de cinco estrellas, el té de las cinco, un champagne bar, tardes de piano, el almuerzo de los domingos o cocina de autor en el restaurante Deessa de Quique Dacosta son algunos de los planes para descubrir el recientemente reinaugurado Hotel Ritz.
Plaza de la Lealtad, 5.

Aarde
Innovadora, sabrosa, colorida, aromática y con marcado carácter exótico, la cocina de Aarde propone un viaje a las raíces del continente africano. Ambientación musical, una vajilla étnica de cerámica y el espectáculo de su cocina abierta se suman al tributo.
Plaza de la Independencia, 10.

Barracuda MX
Ostras, ceviche, tacos y margaritas non stop son la divertida apuesta de este restaurante comandado por el chef Roberto Ruiz (uno de los cocineros mexicanos más afamados de la capital) que acerca hasta el centro de Madrid toda la buena vibra del Pacífico mexicano.
Valenzuela, 7.

Blow Dry Bar
Tintes vegetales, barros capilares, relajantes tratamientos sensoriales firmados por Aveda, champús veganos y sin crueldad animal… Esta peluquería 100% orgánica es una experiencia hedonista para todos los que buscan algo más que un cambio de imagen.
Juan de Mena, 14.

Palacio de Cibeles

En la 6º planta de este edificio histórico, este restaurante ofrece cocina tradicional actualizada con raíces castellanomanchegas de la mano del chef Adolfo Muñoz. Una experiencia que siempre se comparte con una invitada que asiste a la cita desde la plaza: la diosa Cibeles.
Plaza de Cibeles, 1. 6ª planta.

Salón Siberia
Las manicuristas rusas tienen fama de ser las más precisas del mundo en las creaciones de nail art. Sus diseños decorativos a mano son auténticas obras de arte en miniatura. Un delirio de color y tendencia para presumir de uñas de fantasía.
Juan de Mena, 11.

Horcher
Inaugurado en 1943, este restaurante es el último clásico de su especie que aún sobrevive en Madrid. Iconos como los platos de caza, la crêpe Suzette y el pastel Baumkuchen. 
Alfonso XII, 6.

 

Tienda y Café del Botánico

Más que regalos, más que tapas, más que flores. Recién mudada a un nuevo emplazamiento diáfano y luminoso frente a las Terrazas de las Escuelas del Real Jardín Botánico, este espacio conceptual vertebrado por la sostenibilidad, la ecología y el diseño aúna tienda de regalos de inspiración botánica y la siempre resultona cocina informal del grupo Triciclo.
Plaza de Murillo, 2. Real Jardín Botánico.

Only You Hotel Atocha
Su interiorismo ecléctico de aires neoyorquinos ha convertido a este hotel boutique en el favorito de urbanitas, viajeros cosmopolitas y amantes de los espacios arty. Carta de cócteles, brunch y detalles de diseño logran ese valor cada vez más cotizado de hotel-destino.
Paseo de la Infanta Isabel, 13.

Expressio Café
Inspirado en el estilo de los cafés europeos de principios del siglo XX y en el expresionismo alemán de la época, Expressio derrocha personalidad dentro de la oferta de los aledaños de los Jerónimos. Cálido, acogedor y con servicio de cocina abierto todo el día.
Espalter, 9.

Plenti Coffee & Kitchen
La gran apuesta de este café de aire británico son los desayunos y el brunch, con una deliciosa carta de zumos naturales hechos al momento y cafés de especialidad para acompañar platos dulces y salados: huevos, quiches, molletes y tartas horneadas a diario.
Moreto, 17.

Hotel Only You

Tienda del Botánico

Materna y Herencia

El catálogo de esta galería de arte reúne a artistas emergentes y consagrados de estilos muy diversos pero con algo en común: originalidad y talento. Pintura, escultura, dibujo, fotografía, grabado, objetos, instalación y videoarte: nada se escapa al radar de Materna y Herencia.
Ruíz de Alarcón, 27.

Murillo Café
En la carta de este bistró de acento mediterráneo, bocados foráneos como el curry, los tequeños o la milanesa comparten carta con clásicos castizos como las croquetas o la ensaladilla rusa. Un plus: su encantadora terraza con vistas al Museo del Prado y al Jardín Botánico.
Ruíz de Alarcón, 27.

Saorí
Es un secreto a voces en el barrio de los Jerónimos: cocina japonesa clásica con tímidos toques de vanguardia. Las especialidades de Nagoya, ciudad natal de los chefs, sorprenden a los que buscan ir un paso más lejos en el descubrimiento de la gastronomía nipona.
Alberto Bosch, 14.

Tipi Shop

Fundada en 2016, esta tienda destila el aire bohemio del barrio de Las Letras. En su catálogo, marcas masculinas con carácter que son sinónimo de estilo atemporal, como Pendleton, Woolrich, Yeti, Dickies, Stetson, Red Wing… Para hombres que viven rumbo a rutas salvajes.
Alameda, 10.

Pinar
Los chicos con rollazo amarán Pinar, una apuesta por la moda masculina en la que no se da puntada sin hilo: Max London, Thunders Love, Brixton; Barbour, Anonymous Ism… No hay rincón del universo fashionista que se escape a su mirada contemporánea.
Verónica, 15.

Miseria
Ropa para una mujer ética, responsable, de diseñadores emergentes y, por supuesto, sostenible. Bolsos, gafas y joyas de marcas independientes. Una apuesta irrenunciable por las firmas locales… Porque ir a la moda también puede ser un gesto político.
Verónica, 15.

Ginger & Velvet
Plasticidad, movimiento, dorados puros, ligereza, color, composiciones florales, geometría… Todo cabe en las joyas diseñadas por Maite G. Tejedor. Tanto para momentos sofisticados como para propuestas más desenfadadas, pon una joya de autora en tu vida.
Alameda, 4.

El Fogón Verde
Este restaurante agro-ecológico, cooperativo y vegetariano está rendido a la cocina de cercanía y de temporada. Materias primas que ensalzan el aquí y el ahora dan lugar a una gastronomía sencilla, sabrosa y dispuesta a cambiar el mundo.
Alameda, 4.

La Fábrica Librería
Vinculada al proyecto de PHotoESPAÑA y a la Editorial de La Fábrica, es la librería a la que acudir en busca de los títulos imprescindibles del diseño, el arte, la fotografía y la arquitectura. Un selecto catálogo de cómic, ilustración, narrativa, cine, música y ensayo completan su oferta.
Alameda, 9.


Tienda Ginger&Velvet

En la entrada al CaixaForum, un jardín vertical de 24 por 19 metros cobija más de 15.000 plantas y especies autóctonas y foráneas

Tienda MISERIA

Madrid es origen o destino de la mayor parte de las conexiones en tren de Alta Velocidad: Sevilla, Málaga, Barcelona, València, Alicante, León y Valladolid. Precisamente la línea que conecta Madrid (Chamartín) con Valladolid es la que utilizan los trenes Alvia que se desplazan desde el norte y la cornisa cantábrica: Santiago de Compostela, A Coruña, Pontevedra, Orense, Gijón/Oviedo, Santander, Bilbao, San Sebastián, Vitoria, Pamplona o Logroño.

Nuevas propuestas y experiencias con las que poder celebrar de nuevo la Navidad, con la mirada puesta en las personas y en la ciudad como punto de encuentro.