Toledo, un legado
vivo que solo
piensa en futuro
El valor arquitectónico de su casco histórico, Patrimonio de la Humanidad, cohabita una cotidianidad que parece de leyenda. La ciudad de la Escuela de Traductores del siglo XI, solo mira hacia adelante con ganas de reinventarse.
Texto: GALO MARTÍN APARICIO
Fotos: CARLOS LUJÁN
Interior del Espacio Rafael Canogar, primer lugar expositivo permanente dedicado al artista toledano. Esta sala fue inaugurada en 2024 y se encuentra situada en el antiguo taller del escultor Victorio Macho.
Escultura de Rafael Canogar situada en el mirador de la Real Fundación de Toledo.
La artesana María Camisón en su tienda, taller y escuela que creó en 2016: Alhaja Cerámica.
“Yo ya no quiero ser ‘youtuber’, quiero ser restaurador”. Como recuerda Jesús Corroto Briceño, arquitecto y gerente del Consorcio de la Ciudad de Toledo, estas fueron las palabras que dijeron los niños que vieron en directo las obras de rehabilitación de las yeserías y el artesonado del siglo XVIII del reinaugurado Salón Rico (Pl. Corral de Don Diego) y su plaza anexa, flanqueada por viviendas sociales. Esta joya se encuentra en el centro histórico de Toledo, Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Un reconocimiento que supone un reto en cuanto a su conservación y uso. Aunque lejos de embalsamarlo, lo que la ciudad ha logrado es aprovecharlo y dotarlo de una nueva vida.
El Salón Rico es solo una muestra. Muchos de sus antiguos conventos hoy son sedes universitarias, como el de San Pedro Mártir. Otros se han abierto al público, y las monjas de clausura que los habitan se han hecho empresarias autónomas que gestionan la celebración de eventos en su interior y visitas guiadas. Este reciclaje patrimonial hace que no todos los edificios históricos acaben convertidos, en el mejor de los casos, en museos y pierdan su antiguo uso, si no que se les dote de uno nuevo que prolongue su existencia. Una filosofía que puede convertir a Toledo en Capital Europea de la Cultura en 2031.
Edificios y subterráneos se abren a la gente gracias a la financiación pública que interviene en la conciliación del patrimonio y viviendas. “El objetivo principal es incentivar que la gente viva en el casco histórico”, explica Felipe Vidales, historiador y guía turístico (tulaytula.com). Porque el modelo turístico de masas es un problema para los vecinos de los centros históricos de ciudades como esta. Para solventarlo, muchos luchan por reactivar la agenda cultural, social y económica en el casco histórico más allá del turismo. Algo que consigue María Camisón con Alhaja Cerámica (Sixto Ramón Parro, 9), donde vende piezas de cerámica y gres funcionales y utilitarias hechas por ella misma a base de trabajar el desapego y la paciencia. “Soy una enamorada del cuenco. El cuenco es la base de la cerámica”, dice. Abrió su primer taller en 2016. Al bajar el precio de los alquileres durante la pandemia, en 2020, encontró el local en el que está: un banco ahora convertido en tienda de cerámica, taller y escuela. “El casco histórico es mi barrio y es donde siempre he querido que esté mi taller, a cinco minutos caminando de mi casa”, afirma.
Exterior de la Real Fundación de Toledo, ubicada en Roca Tarpeya, un espacio cultural donde, además de tener su sede, también se encuentra el Museo Victorio Macho.
Aunque parezca mentira, en Toledo hay muchos lugares por descubrir, por desconocidos o porque se acaban de abrir. Todos se los sabe Verónica Muñoz García, responsable de Comunicación del Grupo Adolfo y directora del Adolfo Hotel Boutique (Plaza de Zocodover, 14). Muy cerca del mismo su hermano dirige los fogones del Restaurante Adolfo (Hombre de Palo, 7), que cuenta, además de menú degustación, con bodega subterránea. Verónica siempre tiene en la boca la frase “Te voy a presentar a…” o “Tienes que ir a…”. Uno de los sitios que recomienda es el Museo Cromática (Plaza de la Concepción, 1), repleto de instrumentos musicales pintados por artistas.
Exterior del Convento San Pedro Mártir que, hoy en día, acoge la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la Universidad de Castilla-La Mancha.
Ubicado en el antiguo palacio árabe de Galiana, es, desde hace más de cinco siglos, también monasterio de la Inmaculada Concepción, en el que viven 19 monjas de clausura. El museo pasa por mitad del convento, y alberga una colección en la que destaca un piano de 1896 y un estuche para dos violines pintado por Picasso, además de un bar coctelería. “Es el único museo por el que puedes pasear con la bebida en la mano”, cuenta Luis García Cid, ideólogo y propietario del mismo. Un lugar por descubrir, como el subsuelo de Toledo. Para Felipe Vidales, “los espacios subterráneos hablan de una vida social popular y colectiva que, a veces, se nos escapa”. Bajo la superficie que transita la gente hay galerías, baños, bóvedas e historias que hablan del oficio de los azacanes, que bajaban al río a coger agua, y de las mujeres que iban a diario hasta los pozos.
El doctor en Historia Moderna y guía turístico en Toledo Felipe Vidales.
El Salón Rico del Corral de Don Diego, una de las nuevas rehabilitaciones de Toledo que aúna patrimonio cultural, vivienda y actividad social.
La resurrección del Salón Rico es fruto de un proyecto llevado a cabo por el arquitecto Corroto Briceño. La idea era recuperar un espacio público y devolvérselo a la ciudad. Una iniciativa que aúna patrimonio cultural, vivienda y actividad social. Hoy en este espacio dispuesto como un ágora se celebran diferentes actos: el Festival de Jazz, los finales del curso de la Escuela de Música, Laboratorios de Talentos, mercados de libros de segunda mano o de productores de kilómetro cero... Incluso allí se imparten clases de yoga para personas mayores. “El Salón Rico se ha convertido en un centro neurálgico de vida en el casco histórico”, afirma Briceño.
Del mismo modo que la Real Fundación de Toledo (plaza de Victorio Macho) es para muchos visitantes punto clave desde el que contemplar los Cigarrales y el Tajo, por su elevada localización, en lo alto de la Roca Tarpeya (Pl. de Victorio Macho, 2). Un espacio que, además de mirador, es uno de los centros expositivos más desconocidos de la ciudad. En él está parte de la obra del escultor palentino Victorio Macho, quien vivió en esta finca diseñada por el arquitecto Secundino Zuazo, pero también el museo del artista Rafael Canogar. Las mejores vistas, para un legado artístico casi desconocido.
Verónica Muñoz García, responsable de comunicación del Grupo Adolfo, referente gastronómico en Toledo, y directora de Adolfo Hotel Boutique.
Piano de cola de la casa Bechstein, fechado en 1896 y expuesto en el Museo Cromática.
Alojamiento formado por siete casas del siglo XV en las que vivieron canónigos y arcedianos. De aquella época datan también la mayor parte de los elementos que se han rescatado y conservado: desde murales, vigas policromadas hasta columnas, un aljibe abierto... Elementos que hoy cumplen funciones decorativas y que se mantienen en su ubicación original.
Bajada del Pozo Amargo, 7.
En pleno casco histórico, aquí se puede husmear las estanterías; comprar libros... o no, o tomar un café en las mesas y sillones que hay repartidos por el espacio. Organizan actividades literarias.
Martín Gamero, 6.
Tres generaciones de mujeres unidas por una pasión y que decidieron mantener viva una tradición: reproducir joyas antiguas. Sus creaciones son reclamadas por novias que buscan un toque ‘vintage’.
Nuncio Viejo, 8.
lopezlinaresvintagejewelry.com
En la actualidad, cerca del 95% de los kilómetros que recorren los trenes de Renfe lo hacen alimentados con energía eléctrica de origen 100% renovable.