Panorámica del paisaje montañoso del parque natural.

 

Su nombre, etimológicamente, significa zona pedregosa. La Pedriza es una gran masa de granito de unas 3.200 hectáreas en el corazón de la Sierra de Guadarrama. Una suerte de escenario natural donde las rocas crean caprichosas formas zoomórficas y oníricas que los escaladores acarician con esfuerzo y los senderistas ven con admiración. “La Pedriza es un gran laberinto de roca con infinitos itinerarios que toca a cada uno descubrir”, comenta Alfredo Ares, montañero y autor de una guía fotográfica sobre el entorno. Y, junto al telón de piedra, aparecen los matorrales mediterráneos, como la jara, pero también los de alta montaña, como el piorno.

 

El Elefantito, el Yelmo, el Caracol, La Cara y Las Cuatro Damas, Los Fantasmas, el Indio... A los riscos de La Pedriza se les ha puesto nombre desde siempre, en función de su parecido físico. Dice Alfredo Ares que los pedriceros pueden pasar horas “hablando de tal risco y de tal otro, de alguna manera todo ese conjunto de peculiares formaciones representa un vínculo con el pasado, muchas generaciones han almorzado a la sombra del Hueso o del Pájaro. Es curiosa esta forma de humanizar la montaña, cuando en realidad es la montaña quien nos humaniza”.

 

 

 

La Pedriza tiene fauna poderosa y singular, con rapaces y reptiles, por supuesto, pero sobre todo coronada con la cabra montesa, que compite con los escaladores en valentía al subir a las peñas. Y es que resulta sorprendente que, apenas a 50 km de una ciudad como Madrid, en la que duermen millones de personas, se vea semejante biodiversidad. “Su intrincada y peculiar morfología facilita que muchos animales encuentren refugio y puedas encontrar grandes mamíferos, como el jabalí, y otros más pequeños, como la gineta y la garduña, así como especies en peligro de extinción, como el lagarto ocelado y el verdinegro”, explica Alfredo Ares.

 

 

Atravesada por el río Manzanares, La Pedriza tiene una flora abundante. Alfredo Ares cuenta que “existen rincones maravillosos de encinar y robledal en los lugares que se salvaron de la controvertida repoblación de los años cincuenta. La Pedriza huele a jara, a brezo, a lavanda y a romero. Es muy importante proteger estos pequeños matorrales en los que se asienta el equilibrio frágil de este ecosistema”. En las imágenes, cabras montesas con las Cuatro Torres de Madrid al fondo y el Risco del Nevazo.

 

Uno de los riscos más famosos, el Elefantito.

El área rocosa del Yelmo y el Embalse de Santillana, que recoge las aguas del río Manzanares, con el Castillo de Manzanares el Real en primer término.

Para llegar a La Pedriza desde Madrid, hay coger la línea C-4 de Cercanías Renfe desde estaciones como Atocha, Sol o Chamartín hasta Colmenar Viejo y, desde allí, en coche o en autobús. Desde otras ciudades habrá que viajar en trenes de Media Distancia, Larga Distancia o Alta Velocidad hasta Madrid.

 

Renfe genera al año un ahorro para la sociedad de 305 millones de euros, si se evalúa en términos económicos el impacto de ahorro con respecto a las emisiones de CO2.