El espectacular entramado de hoces y cañones del Parque Natural del Alto Tajo es un enclave de rica biodiversidad esculpido en piedra.
Texto: CAROL LÓPEZ
Una cueva del Barranco de la Hoz, espectacular formación arenisca de caprichosas formas.
De estilo medieval, aunque construido en 1943, el puente de Peñalén sorprende encajonado en el abrupto cañón del Tajo.
En el enclave abunda el matorral de montaña con especies como el enebro, un arbusto muy aromático que evoca efluvios de pinar y resinas.
El Parque Natural del Alto Tajo es un área protegida y Geoparque de la UNESCO ubicado en el Sistema Ibérico. “Alberga gran variedad de ambientes, pero sin duda la geología es la masa madre del paisaje”, dice Uge Fuertes, agente medioambiental y autor del libro ‘El Parque Natural del Alto Tajo en imágenes’. El río es su hilo conductor. “El Tajo desciende mil metros de desnivel. Esta enorme gradación de altitud se refleja en una vegetación rica y diversa: hay sabinares, pinares, negrales, melojares, rebollares, encinares…”. Aves rapaces, ciervos, gamos, corzos, jabalíes, cabras montés, garduñas, tejones, jinetas y murciélagos pueblan este territorio.
Con su porte esbelto, el águila perdicera es una especie en extinción que mora en cortados rocosos, donde comparte hábitat con el águila real, el buitre leonado y el alimoche.
El Parque Natural tiene una extensión de 105.000 hectáreas, más 68.000 de zona periférica de protección. Acoge 44 pueblos. Dentro de su territorio, en el Tajo confluyen los ríos Seca, Cabrillas, Bullones, Gallo, Arandilla y Salado. “Rodeando el cañón del Tajo hay barrancos en un elevado nivel de conservación que convierten al parque en la más importante referencia de este tipo de orografía a nivel nacional”, dice Uge Fuertes. Sumada a las cercanas serranías de Teruel, Cuenca y a la Sierra de Albarracín, la densa extensión arbórea del Parque Natural del Alto Tajo constituye un pulmón verde esencial con hitos como el tilar mejor conservado de la península.
Es un territorio de sierra ibérica y media montaña con profundas hoces y cumbres de hasta 1.800 metros.
Cada verano se celebra la fiesta de los Gancheros, en la que los lugareños de los pueblos del cañón del Gallo recrean el antiguo oficio maderero de quienes transportaban troncos a flote a lo largo del río hasta Aranjuez. La actividad de los gancheros, esencial entre los siglos XV y XX, decayó con la llegada de los vehículos industriales.
Poza bajo el salto de Poveda. Este salto de agua, el más grande del curso alto del Tajo, surgió durante la construcción de una central hidroeléctrica que no se llegó a terminar.
Arriba, Melitaea cinxia, mariposa conocida como doncella punteada que habita en el parque.
Renfe genera al año un ahorro para la sociedad de 305 millones de euros, si se evalúa en términos económicos el impacto de ahorro con respecto a las emisiones de CO2.