La Comarca de Tarazona y el Moncayo sorprende por su riqueza patrimonial y la fuerza de sus paisajes. En este rincón del noroeste aragonés, cultura, naturaleza, tradición y gastronomía ofrecen experiencias inolvidables.
Tarazona desde las alturas de la Catedral de Santa María de la Huerta.
Tarazona se alza como una ciudad viva y monumental, con su legado histórico, fruto de siglos de convivencia de distintas culturas. La Catedral de Santa María de la Huerta invita a disfrutar de visitas únicas como la experiencia Kiborion, que permite contemplar la catedral desde sus terrazas y bóvedas, o la visita nocturna Hydria, una propuesta envolvente en la que luz, sonido e imagen construyen un ambiente mágico. El conjunto del casco histórico es espectacular: el Ayuntamiento, la judería y la plaza de toros octogonal dan buena prueba de ello.
El Monasterio de Veruela emerge como uno de los monasterios más bellos y mejor conservados de Aragón. Es visita obligada para los amantes del romanticismo español, ya que allí Gustavo Adolfo Bécquer se inspiró para escribir parte de sus leyendas.
El Parque Natural del Moncayo es uno de los espacios naturales más importantes de Aragón y con sus 2.373 metros de altitud constituye la cumbre de la cordillera Ibérica. Presenta una gran diversidad de paisajes, siendo más que recomendables las visitas interpretativas al Moncayo. Los recorridos tienen una duración de cuatro horas aproximadamente. Están diseñadas para todos los públicos y condiciones físicas, incluidas personas con movilidad reducida.
Atrio del Monasterio de Veruela, abadía cisterciense (siglo XII) donde Bécquer escribió Cartas desde mi celda.
Las cumbres nevadas del Moncayo.
Trasmoz y su castillo.
Además, la comarca tiene municipios con personalidad propia. Desde Trasmoz, único pueblo excomulgado de España y que cada año alberga la Feria de la Brujería, a Litago, con su sorprendente ruta matemática; o Torrellas, un museo al aire libre gracias a su ruta de murales. En Los Fayos, la fascinante gruta del Caco y el singular entorno del pantano del Val; mientras que en Grisel, el Pozo de los Aines, un capricho geológico de origen subterráneo, despierta siempre la curiosidad del visitante. La comarca también acoge municipios como Santa Cruz del Moncayo, de gran tradición alfarera; Vierlas, con sus fértiles huertas; y Añón de Moncayo, un conjunto urbano pintoresco que mantiene parte de su recinto amurallado y un valioso patrimonio de arquitectura civil aragonesa. Alcalá de Moncayo ofrece panorámicas espectaculares del Moncayo, y Lituénigo, adherida al programa Villas en Flor, celebra la Feria de los Oficios Perdidos. El Buste es un destino apreciado por deportistas y amantes del senderismo; Malón y Novallas invitan a recorrer la Ruta de los Azudes; y en Vera de Moncayo, el yacimiento celtíbero de La Oruña y la prestigiosa feria trufícola Veratruf aportan un atractivo cultural y gastronómico de primer nivel. A ello se suman las jornadas micológicas de otoño en San Martín de la Virgen del Moncayo.
Su patrimonio histórico, la fuerza de sus paisajes, la calidad de su restauración, su red de alojamientos, desde castillos, hoteles boutique a casas rurales con encanto y la calidez de sus pueblos… componen un slow travel para reconectar con la naturaleza y uno mismo. Una experiencia que deja huella.
Con este QR descubrirá los secretos de una comarca serena y auténtica.
Más información: turismotarazonayelmoncayo.es