La DOP Queso Camerano, la más septentrional de las dedicadas al queso de cabra en España, es una de las embajadoras internacionales de la gastronomía riojana.
Las cuatro variedades de este queso son una delicia para los paladares que aman este alimento.
En La Rioja, cuando la niebla aún duerme sobre los prados, los ganaderos ya están en pie. Estos hombres y mujeres —guardianes de un producto con más de 700 años de historia del que ya hablaba Gonzalo de Berceo— guían sus cabras por los senderos de la montaña. El silbido del pastor, el cencerro que rompe el silencio, el primer rayo de sol que se filtra entre las peñas... En este escenario, íntimo y auténtico, es donde nace la leche que da vida al Queso Camerano.
Ahora se cumplen 20 años desde la recuperación de este producto y su receta ancestral. Esta no fue solo una apuesta por la calidad o el mercado, sino un acto de amor por la memoria gustativa de La Rioja. Dos décadas de resistencia cultural, de excelencia artesanal, de comunidad. Esta delicia ha sido rescatada por la DOP Queso Camerano, la única de La Rioja en torno al queso que fue reconocida oficialmente en 2009 y avalada por la Unión Europea en 2012. Desde entonces, ocupa el lugar que merece en la gastronomía española e internacional.
El Queso Camerano nace en 12 ganaderías cuyas cabras se alimentan en libertad de los pastos naturales de la sierra. En ese ecosistema la leche adquiere los matices de su sabor. De allí pasa a las manos expertas de cuatro queserías: Quesos Celia (Arnedo), El Alto Cidakos (Arnedillo), Roca de Cabra (Ortigosa de Cameros) y Lácteos Martínez (Haro), en las que se elabora bajo estrictas pautas de calidad, respetando la tradición y la normativa de seguridad alimentaria. La producción alcanza los 45.000 kilos anuales, de los que el 95% se consume en España. El resto viaja a Alemania, Estados Unidos, Panamá o Chile. Este queso tiene carácter en sus cuatro variedades (fresco, tierno, semicurado y curado) y se reconoce a primera vista por su forma, las marcas trenzadas de su corteza natural réplica de las antiguas cillas de mimbre y por su sabor ligeramente ácido, con notas herbáceas, complejidad aromática y una textura que habla de manos pacientes y aire de montaña.
Javier Martínez, presidente de la DOP Queso Camerano.
La DOP Queso Camerano es una comunidad viva que trabaja para proteger un sistema agroalimentario sostenible. Su apuesta por la ganadería extensiva permite mantener el equilibrio ecológico, conservar la biodiversidad y fijar población en zonas rurales. El presidente de la DOP, Javier Martínez, maestro quesero y defensor de la tradición, mira al futuro con entusiasmo: “Cada vez más personas buscan productos con historia, con origen, con sentido. Nosotros lo tenemos. Nuestro reto es llegar a más mesas sin dejar de ser fieles a lo que somos”.
Más información:
quesocamerano.com