Los alrededores de la estación de Sants ofrecen un barrio vibrante, con grandes propuestas culinarias, el ‘rooftop’ más grande de la ciudad y una vida animada para apaciguar las esperas. Es salir del tren y empezar a alimentar el ocio...

Texto: MARIO SUÁREZ

 

 


Mallorca, 1. 

Moxy Barcelona

De un hotel se espera que tenga una excelente ubicación, unas habitaciones amplias y con luz natural (si puede ser con balcón, mejor), amplias zonas para reunirse, un desayuno revitalizador y un diseño estimulante. Pues este nuevo establecimiento cumple todos los requisitos, teniendo en cuenta que está a tres minutos de la estación de tren de Sants y que, cuenta, además, con el ‘rooftop’ más grande de la ciudad, con una piscina envidiable, oferta culinaria amable y muy rica y un ambiente de esos que logran la desconexión tras una larguísima jornada de trabajo.

moxybarcelona.com


Riego, 25.

La Tere Gastrobar

Muchas cosas se mueven en lo culinario en el barrio de Sants, aquellas que dejan a un lado el trajín de los turistas y vislumbran un ambiente popular con una vida intensa desde la hora del vermú y hasta la cena. En este bar de “cocina española fusión” lo interesante pasa por sus puerros a la carbonara, sus canelones o el chicharrón de pollo. El resto lo aporta el animado ajetreo.

lateregastrobar.com

 


Avinguda de Roma, 2.

Nobu

Desde la planta 23 del hotel Nobu, este restaurante del mismo nombre no solo tiene vistas a la plaza de la estación de Sants, también a la Sagrada Familia. Con los platos innovadores del chef Nobu Matsuhisa, este es un lugar para acercarse a Tokio a través de los sabores. Un menú que combina elementos de la cocina japonesa y peruana, e incluye platos insignia como el bacalao negro con niso, el ‘sashimi’ de hamachi y las gambas tempura con salsa picante. Además, también hay guiños a la cocina catalana.

nobuhotels.com


Carrer d’Entença, 155.

La Model

Abrió sus puertas como cárcel en 1904, y ahora quiere convertirse en el centro cultural de referencia del barrio. Este edificio penitenciario tiene un gran simbolismo para la ciudadanía y, hasta que se termine su remodelación, se puede visitar para conocer la historia de un bello edificio de Salvador Vinyals Sabaté y Josep Domènech Estapà.

lamodel.barcelona

 

 

Sants. A la hora del vermú, el barrio cercano a la estación se anima con míticos negocios.

 

Vallespir, 93.

La Mundana

En Sants las apariencias engañan; los patinadores desgarbados de la plaza de la estación son en realidad campeones mundiales de skate, así como esta taberna sencilla tiene espíritu de restaurante formal de mantel. Demuestran su buena mano en platos que requieren una mano fina, como los guisantes del Maresme o el babà au rhum. Aunque la carta tiene guiños a Japón y Francia, La Mundana es puro Mediterráneo. Prueba de ello son los quince tipos de vermuts que ofrecen.

lamundana.cat

 

 

Violant d’Hongria Reina d’Aragó, 105.

Bodega Montferry

¿Por qué abrir un local y contratar a un decorador para que replique una decoración retro, si siempre hay tesoros amenazados por rescatar? La Montferry escapó de las garras de la gentifración y ahí sigue su caminito, centrándose en pocas cosas y haciéndolas muy bien: croquetas, tortillas, cap-i-pota, cecina, chicharrones y una oda al humilde bocadillo, que en tan pocos lugares se hace con cariño (aquí sí). En las paredes, las botas de vino como testigos mudos del día a día desde 1965.

facebook.com/BodegaMontferry

 

 

Comtes de Bell-Lloc, 118.

Sants Es Crema

Lo de esgrimir currículum está demodé (el talento toca con la varita mágica a quien le da la gana), pero que Jordi Barnús haya pasado por elBulli nos da una idea de su inventiva y perfección formal. Esta es una cocina sin restricciones, donde lo excesivo se celebra (el tuétano, las ostras, la papada) y lo sutil también tiene su lugar. Los platos estrella de la carta pasan por la parrilla caprichosa, hecha a la medida con diseño del chef. Alta cocina en un barrio que necesitaba un alarde de valentía, y sin grandes sustos en la factura.

 

instagram.com/santsescrema

 

Gayarre, 25.

Mates

Un curioso fetichismo sigue rodeando a las zapatillas deportivas, que los coleccionistas clasifican por años, matices y diseñador. Aunque el deseo suele ir dirigido a marcas japonesas y norteamericanas, también hay pequeñas firmas europeas con un catálogo y una narrativa ejemplar. La historia de Mates es la historia de Francesc Mates, atleta y pionero deportivo. La marca nació en 1947, y hoy apuntalan su pasión con modelos atemporales e iconos como las Mates Montjuich, que se colaron en la biblia del sector: Hypebeast. Producción local y artesanal.

 

mates.es

Sants, es la entrada de la Alta Velocidad en Barcelona y centro en el que confluyen las principales líneas de Cercanías y Media Distancia.