Texto: MARIO SUÁREZ
Piamonte, 21.
En la cultura romana, un ‘laconicum’ era una especie de sauna donde se reunían los habitantes y sus amigos a relajarse y charlar. De esa filosofía de vida, y con ese nombre, surgió en 2012 esta tienda de cosmética nicho que, ahora, da el salto desde lo digital al espacio físico. La tienda, esperadísima, es un lugar apacible, armónico, bellísimo, que lleva la firma del estudio de arquitectura Lucas y Hernández-Gil con mobiliario de Kresta Design. Es una interpretación contemporánea de este tipo de termas, pero con la salvedad que aquí todo está perfumado sabiamente entre divertidas mesas de mármol y juegos cromáticos que incitan a probar todos los productos, expuestos como joyas.
Barquillo, 23.
El arquitecto Isern Serra ha dado vida al primer espacio de esta firma en la capital, teniendo muy presentes sus valores: sostenibilidad, funcionalidad y aspiracionalidad. Las formas suaves y redondeadas y los colores tierra tienen un gran protagonismo y acercan a la cultura mediterránea de esta casa. Nada está dejado al azar, todo tiene un porqué. Porque si el algodón orgánico de comercio justo, procedente de la India, y los tintes biodegradables elaborados a base de agua de sus prendas son importantes, también el mobiliario a medida y los materiales nobles.
Belén, 2.
Es una de las tartas de queso más famosas de Madrid. Tienes razones de sobra para este reconocimiento. Ahora han abierto su tercer local, con dos plantas, que funciona, además de tienda, también como laboratorio y espacio de encuentro para amantes de la repostería.
Conde de Xiquena, 14.
Un nuevo concepto de matcha bar que fusiona la tradición milenaria del té japonés con el arte contemporáneo. Ubicado en la planta inferior de la galería del artista Carlos Mercado, ofrecen recetas creativas con matcha de primera cosecha de Shizuoka, en Japón.
Texto: Mario Suárez
Bárbara de Braganza, 2.
La sorprendente cocina de Georgia lleva varios años viviendo un excelente momento en Madrid. La apertura de este restaurante es la confirmación de que sus sabores sorprenden y, a la vez, resultan familiares. Y es que ya empiezan a ser conocidos términos como la salsa georgiana de Kharcho, el queso Gebjalia (relleno con ricotta y menta), el paté de pavo con mermelada picante de adjika o el tradicional Khachapuri en brocheta, uno de los platos más típicos de la cocina del país. ¿Los cócteles? La última demanda a descubrir.
Barquillo, 44.
La marca de zapatillas veganas más famosa del mundo, en su primera tienda de Madrid, tenía que tener unos objetos sostenibles bien marcados. Son 190 m2 para exponer sus colecciones de hombre, mujer y niño en un espacio que se alimenta gracias a un proveedor de energía renovable; pero, además, cuenta con un zapatero como parte del proyecto de reparación que Veja comenzó en 2020. Este profesional repara y limpia zapatillas y zapatos independientemente de la marca.
Bárbara de Braganza, 8.
En 1992, el empresario holandés Theo Eichholtz regresó de Asia con un contenedor de muebles de estilo colonial que terminó ocupando el garaje familiar. Al tiempo, abriría un primer local de esta empresa de mobiliario que ya está presente en más de 100 países. Con colecciones propias, aunque también centrado en el mueble vintage, esta firma ya ha llegado a Madrid, a un precioso local de 1900 que mantiene la fachada de una antigua librería jurídica. En su interior, una sucesión de ambientes descubren una modernidad clásica y nada austera.
Plaza de Salesas, 8.
Inspirado en el misticismo de la cultura gitana, este restaurante vegetariano rinde homenaje al espíritu nómada. Su carta, en sus propias palabras, es “ un apasionante viaje de sabores que honra a la tierra y celebra la diversidad”. Aquí se pueden encontrar platos como el ssam coreano de paté de almendras, los noodles de boniato con mayonesa de kimchi o la milanesa de berenjena ahumada, entre otros. Todas sus recetas están elaboradas bajo el concepto plant based (productos de origen vegetal).
Texto: Mario Suárez
Regueros, 13.
Dentro de la austeridad consciente de esta cafetería, no solo hay intención de dar protagonismo a su producto estrella, el café ecológico. Detrás del embriagador aroma, también hay un concepto rompedor que tiene sus consecuencias en el ocio de la capital: importan los productos, el menos es más también es ‘instagrameable’. A esto ayuda el diseño de Estudio DIIR, que ha creado un espacio limpio, sencillo y acogedor. No hay artificio, todo es neutral, y ¡ojo! que van por su segundo local en la Plaza Cataluña.
Fernando VII, 17.
Producir moda en España se ha convertido en un hito, pero también en una declaración de buenas intenciones. Esta firma nacional (detrás están los hermanos Rafa y María Gómez) abre su primer local físico tras arrasar con su canal de venta ‘online’ principalmente en Reino Unido, Francia y Japón. Moda atemporal, en algunos momentos sin género, líneas puras y mucho algodón orgánico y poliéster reciclado. Su paleta de colores es sobria: tierra, blancos y azules. ¿Para qué más?
Orellana, 19.
Que un espacio lleve el nombre de Golda Meyer, la mujer que fue la primera ministra de Israel, ejemplo de lucha histórica y resiliencia, dice mucho de las intenciones de este bello local. Porque aquí se viene a tomar rico café, zumos saludables, bollería artesanal, ‘mezzes’ de raíces israelíes y argentinas o vinos naturales; pero también se puede venir a trabajar, a tener reuniones profesionales, a intercambiar ideas... Es el café del siglo XXI, conectado, con intenciones culturales y apto para curiosos.
Barquillo, 44.
Del desayuno a la cena, toda la jornada gastronómica pasa por este restaurante donde prima el producto y las elaboraciones saludables. Su propio nombre podría llevar a pensar que el aguacate es el producto estrella, lo es en parte, pero aquí se ha tomado su nombre más como un icono de la cultura culinaria de nuestro tiempo. Aún así, este fruto aparece en un tartar, en una berenjena asada o en un postre. El interiorismo del local es de Madrid in Love Studio, garantía de que es un local mimado en lo estético.