Texto: MARIO SUÁREZ
Carranza, 9. escalopearmando.com
Hay platos que crean felicidad. El escalope de carne permanece en la memoria de todos desde la infancia. Un filete empanado que, en esta ciudad, nadie prepara mejor que Nino Redruello, cuarta generación al frente de Familia La Ancha. Lo que empezó siendo un plato estrella de sus restaurantes, ha terminado teniendo su propio espacio. “Un homenaje a las cosas sencillas y al buen comer”, dicen. En Armando, todo gira en torno al escalope. Se sirve el clásico (40 cm de cerdo Duroc), ‘baby’, de pollo, de mar (emperador) o vegetal (de berenjena), y cada uno puede “armarse” a su gusto gracias a los complementos y guarniciones. La experiencia supera a cualquier parafernalia culinaria.
Ruiz, 11. @cafederuiz
Es un icono de la Malasaña de los años ochenta. Un símbolo de resistencia, pero también reflejo de una época gloriosa de un barrio que se resiste a abandonar su esencia. Esa identidad que sigue, precisamente, aquí casi de manera intacta, como cuando abrió en 1977, en lo que antes había sido una lechería. Su estética, inspirada en los cafés vieneses, es aún reconocible, pese a que se ha adaptado la carta a los nuevos gustos, con más coctelería y una carta para cenas bien resuelta y amable con los tiempos (y los precios) de la zona. Lugar de poetas, de románticos, nunca falla.
San Hermenegildo, 5. espaciolate.es
Es una cafetería, pero también es la redacción de una revista del mismo nombre. Y, además, la única librería especializada en narrativa de no ficción en español. Seis periodistas independientes de América Latina están al frente de este animado lugar donde hay talleres literarios, jazz y hasta teatro.
Carranza, 10. sardo.es
Comida castiza acompañada de una selección de más de 40 tipos de vinos. Este podría ser un bar de los de toda la vida, por el ambiente y la camaradería, y porque es un lugar idóneo para tomar el aperitivo, alargar la sobremesa o cenar y terminar con una copa.
San Joaquín, 7.
Era lógico que lo compararan con el desaparecido Mercado de Fuencarral, aunque estas galerías comerciales han dado un paso más en su concepto y propuesta de marketplace tan habitual en muchas capitales europeas. En sus 600 metros cuadrados, no solo se puede comprar ropa de estilo urbano –incluido un corner de la marca italiana Kappa– también hay una barbería, un estudio de tatuajes y una zona de degustación gastronómica centrada en pokés o baos y comida asiática. Malasaña pedía a gritos un espacio como este.
Valverde, 42.
La comparativa es recurrente, pero pocos pueden afirmar que sea cierta: comida como la de mis abuelas. Sí lo puede hacer con orgullo la dueña de este restaurante, Sol Pérez-Fragero, que ha querido con su carta hacer un homenaje a sus antepasados. Buena cocina española que arranca con pinchos como la sardina marinada con queso cremoso, o los molletes de pringá de puchero o pepito de ternera y pimiento verde frito. Su tortilla de patata hecha al momento con mojo verde, empieza a tener fans en Malasaña.
Corredera Baja de San Pablo, 10.
Segundo local de este concepto flexible de restaurante que triunfa tanto en Buenos Aires: cocina saludable, a la brasa y servida ininterrumpidamente. En un local versátil que se acomoda para comidas, meriendas o cenas, aquí el público sabe que viene a morder buenas verduras, carnes y pizzas que se elaboran a la parrilla, para no perder aromas ni sabores. Precisamente, son sus pizzas, de forma rectangular alargada y preparadas con masa negra de carbón vegetal activado que las hace más digestivas, las que afaman a este espacio tan instagrameable.
San Bernardo, 64.
Burritos avantgarde, lo denominan; pues este nuevo local pretente que sus elaboraciones sean un precedente en la comida callejera de la ciudad. Bajo un sabio y novedoso ejercicio arquitectónico y de branding, realizado de la mano de Burr Studio y Tres Tipos Gráficos, aquí se viene, sobre todo, a comer con los dedos. Burritos, tacos, bowles, totopos caseros, quesadillas o sus Bacon Cheese Brutal (patatas caseras con cuatro quesos y bacon) que llevan al menudeo de los puestos de comida de México DF.