Imagine un tren de lujo en el que puede disfrutar y relajarse, convirtiéndolo en su salón, su transporte, su lugar de encuentro, su restaurante, su habitación o su pista de baile. En el que cada día despertará en un lugar diferente con paisajes únicos desde la comodidad de su habitación o de cualquiera de nuestros evocadores salones.

Durante el día, cuando estaremos realizando nuestras visitas, recomendamos ropa y calzado cómodo. Por la noche se puede optar por un atuendo más formal, aunque no se exige una etiqueta determinada en ningún momento.

Tras la cena, podrá disfrutar de una velada de ocio. Cada noche hay actuaciones en directo o baile a bordo. También se puede optar por tomar algo más tranquilamente en otro de los coches salones, salir a dar un paseo por la localidad en que nos encontremos o retirarse más temprano a la intimidad de su habitación.

Para facilitar el descanso, una vez culminada la jornada, el tren permanece parado en la estación.

El viaje en el tren Al Ándalus es también un recorrido por la mejor gastronomía, con productos de fama mundial como el aceite de oliva, el vino de Jerez o el jamón ibérico de Jabugo

El exquisito buffet de nuestros desayunos se complementa con la atención personalizada de nuestros camareros. Las especialidades locales están presentes durante el viaje, haciendo que cada día comience de forma diferente y original también en la mesa.

Para las comidas y cenas se alterna la restauración a bordo, en los elegantes salones del tren, con una selección de los mejores restaurantes. Una apetitosa propuesta culinaria, regada con los mejores caldos de las denominaciones de origen vinícolas.

Toda la tripulación de Tren Al Ándalus está a su disposición las veinticuatro horas del día, capacitados para ofrecer atención personalizada en varios idiomas. El equipo está dirigido por un Jefe de Expedición, que llevará las riendas de este crucero ferroviario, garantizando un servicio de máxima calidad dentro y fuera del tren.