Nîmes, la romana
 

La ciudad de Nîmes se nos presenta como una auténtica oportunidad de gozar de un fin de semana o de un puente festivo en un ambiente mediterráneo, con más de 2.000 años de historia. Es una de esas ciudades medias (unos 150.000 habitantes), capital del departamento del Gard, muy cómoda para hacer turismo y donde el rico patrimonio rivaliza con su ambiente, siempre vivo y alegre. ¿Te apetece una escapada? Pues con nuestros trenes AVE Francia, el AVE Internacional entre España y Francia, te llevamos en solo unas horas de la forma más cómoda y sostenible, ¡súbete a bordo!

Los romanos del emperador Augusto y sus sucesores cubrieron a Nîmes de multitud de monumentos, muchos de los cuales han llegado en muy buenas condiciones a la actualidad y se encuentran en pleno centro de la ciudad. Te presentamos siete citas ineludibles del patrimonio romano:​ 

1. El anfiteatro romano o Las Arènes de Nîmes

Construido a finales del siglo I es uno ​de los más grandes anfiteatros del mundo romano, con sus 133 metros de largo, 101 de ancho y una fachada de 21 metros de altura con dos niveles de 60 arcos cada uno. Con un aforo de 20.000 personas, es uno de los anfiteatros romanos mejor conservados del mundo y permanece totalmente en activo, ya que alberga manifestaciones deportivas, congresos, conciertos y corridas de toros. De hecho, la Feria de Nîmes es toda una institución en la región y puede compararse por su grandeza y calidad a las mejores ferias taurinas de España. Hay dos manifestaciones feriales: en Pentecostés, en mayo, y durante la vendimia, en septiembre. Cerca del anfiteatro hay un Museo de las Culturas Taurinas (6, rue Alexandre Ducros).  

2. La Maison Carrée  

La Maison Carrée (Casa Cuadrada) es un magnífico templo de base rectangular, construido a imagen y semejanza de los templos de Apolo y Marte de Roma. Pero a diferencia de otros templos similares, se ha conservado totalmente, ya que ha estado en uso ininterrumpidamente desde el siglo XI, habiendo tenido múltiples usos, desde casa consular hasta caballerizas, pasando por archivo departamental o iglesia. De esta forma podemos contemplar la armonía de l​a arquitectura romana, con sus perfectas proporciones. Construida entre los años 16 y 12 a.C., dominaba el foro de la ciudad romana. Mide 26 metros de largo por 15 de ancho y 17 de alto. Su última restauración comenzó en 2006 y terminó en 2010. 

Los visitantes se encontrarán que en su interior se proyecta, cada 30 minutos, una película titulada Nemausus, el nacimiento de Nîmes, donde se explica el nacimiento de la ciudad en época prerromana, en torno a una fuente sagrada dedicada al dios Nemausos, nombre galo de Nîmes que adoptaron también los romanos. 

3. Las Puertas del recinto romano

El emperador Augusto ofreció a Nîmes uno de los mayores recintos de la Galia romana. De él  se conservan dos de las puertas que tuvo la ciudad. La Puerta de Arles o Puerta Augusta, por la que pasaba la Via Domitia, posee dos arcos centrales para el paso de vehículos y otros dos arcos laterales, más pequeños, para el paso de peatones. A su lado tenía dos torres, desparecidas en la actualidad. La Puerta de Francia o de España, tiene un solo arco de medio punto coronada con una galería ciega decorada con pilastras toscanas. También tuvo dos torres a los lados.  

4. El Castellum

Situado al norte de la ciudad, próximo a la ciudad universitaria, era el punto de llegada del acueducto de Nîmes y servía para alimentar de agua a la ciudad. Se trata de una rara construcción en forma de cuenca circular, tallada en roca, de 5,9 metros de diámetro por 1,4 metros de profundidad. Desde aquí y a través de canalizaciones de plomo se llevaba el agua a todos los rincones de la ciudad, permitiendo que Nîmes fuera una prestigiosa ciudad, perfectamente adaptada al estilo de vida romano. En el estado de conservación en que se encuentra, sólo existe otro en el mundo, situado en Pompeya.  

5. Jardins de la Fontaine

El origen de Nîmes se remonta al siglo VI a.C., cuando una tribu celta se instaló alrededor de una fuente que divinizaron, consagrándole un santuario, que posteriormente usaron con el mismo fin las legiones romanas. Estos jardines, uno de los primeros jardines públicos de Europa, se crearon en el siglo XVIII, en el antiguo enclave de la fuente (de ahí su nombre). Se trata de 15 hectáreas situadas en una colina del centro de la ciudad. Diseñados a la francesa, los jardines están repletos de jarrones y estatuas de mármol y en su parte superior se plantaron, e​n el siglo XIX, especies típicamente mediterráneas, como pinos, cipreses, robles o laureles. Es un lugar de esparcimiento muy usado por los habitantes de Nîmes. 

Pero la creación de los jardines hizo redescubrir el antiguo yacimiento romano, abandonado desde la Edad Media. Entre diversos restos arqueológicos se encuentran dos joyas romanas, la Torre Magna y el Templo de Diana

6. La Torre Magna

Esta torre, construida en la calzada romana, avanzaba la llegada a la ciudad y al santuario imperial. Por ello era la más alta y prestigiosa del recinto. Poseía tres niveles sobre un zócalo y, aunque hoy ha desaparecido el último piso, mantiene una altura de 32 metros. Accesible, desde la cúspide se tiene una de las mejores vistas de Nîmes.  

7. El Templo de Diana

Este enigmático templo, del que se desconoce su función exacta, estaba asociado al santuario imperial romano. Poseía unos pasillos laterales que conducían a una planta superior. Entre los siglos X y XVI fue usado como iglesia de un monasterio benedictino. En la actualidad sólo queda una nave con bóveda de cañón, pero es un lugar romántico en el Jardín de la Fontaine.  

8. El Pont du Gard

Los romanos crearon un acueducto de 50 km para llevar el agua a la ciudad de Nîmes. La obra más importante de todo el recorrido es el Pont du Gard, un puente de 275 metros de largo y 48 de alto con tres niveles de arcos superpuestos que salva el valle del Gardon. Es el más alto del mundo romano y es Patrimonio de la Humanidad de la Unesco desde 1985. 

Se encuentra a 25 km de Nîmes, siendo accesible en bus (45 minutos) con la línea B-21, de la compañía Edgard, desde la misma estación de tren de Nìmes. 
 

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